sábado, 11 de julio de 2009

Cuando Deba Partir


Cuando Dios me requiera,
exijo una muerte anónima,
para que nadie note mi ausencia,
ni se entristezca,
propongo que se celebre una fiesta,
y todos se diviertan,
y que nadie caiga,
no habrá por que caer.

Con que me dediquen un suspiro
bastara para recordarme,
si una lágrima se vierte por mí,
y no es de alegría,
me ofenderé,
pienso tan solo irme,
cuando ya nadie dependa de mí.

Quemen mi cuerpo,
y dispersen mis cenizas,
sonrían,
convénzame de que mi alma es inmortal.

Si me aman,
cuiden a todos por mí,
a mi familia,
a mis amigos,
y a mis extraños.

No me sientan indispensable,
no se apropien de mí
sepan que volveré,
cuando haga falta,
cada vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario